Ser Ingeniero

Buscando en Internet es fácil encontrar que… “La ingeniería es el arte de tomar decisiones, partiendo de datos incompletos e inexactos, a la hora de buscar de entre las posibles soluciones de un problema, aquella que es la más adecuada.”. Por lo tanto, el ingeniero en su profesión acostumbra a tener que tomar decisiones y compromisos, siempre con el objetivo de encontrar soluciones y resolver problemas. Ser miembro de la IEEE nos permite ampliar la óptica a un mundo de posibles soluciones… Para qué inventar el “agua tibia”, o como diría Einstein (uno de los tantos ingenieros IEEE famosos en la Historia) “Para qué memorizar lo que ya está escrito en los libros”.

Ser un profesional de la ingeniería significa “saber hacer” determinadas tareas específicas en un campo concreto de la técnica, pero además significa estar en condiciones de “saber” en un determinado campo del hacer, poder crear, de afrontar los problemas de una determinada manera y de optar preferentemente por las soluciones llamadas prácticas. Ser concreto, no “cuadriculado”. Analizar los problemas para encontrar una solución factible, económica y útil, pero recalco…. útil a la sociedad…a la humanidad.

Las funciones del Ingeniero siempre han sido:

  1. Búsqueda y empleo de nuevos conocimientos y técnicas, y de métodos de estudio
  2. Especificar las soluciones.
  3. Llevar a la realidad la solución de diseño, a productos tangibles e intangibles
  4. Optimizar productividad.
  5. Participar en la resolución de problemas. Planificar, organizar, programar, dirigir y controlar

Sin embargo, cito a Kingsley Davis: “Si un grupo de una sociedad tiene en vista un determinado objetivo, puede desarrollar una tecnología para llegar a él; pero el esfuerzo puede ser obstaculizado por otro grupo que posea un objetivo distinto. El conflicto entre los dos grupos nada tiene que ver con la tecnología, salvo para limitar su desarrollo”.

El “saber ser” tiene que ver con que cada una de sus decisiones, invenciones y ejecuciones conllevan una responsabilidad social y ética, pues su trabajo no resulta indiferente ni para sí mismo, ni para el resto de la sociedad; significa reconocer que todas las veces, temas como la vida, seguridad, salud y bienestar de grupos de personas dependen de nuestro juicio; implica un compromiso de mejora, y mantener el honor, la integridad y la dignidad de la profesión, es decir, ser consciente de su responsabilidad. No está de más recordar que todo esto está incluido tanto en el código de ética de la IEEE, de ACM, como de las universidades.

En la vida real, muchas veces estas decisiones significan enfrentarse a un nuevo paradigma, precisa cambiar parte o toda nuestra estructura de valores, cambiar de hábito, de costumbres, de ambiente, aventurarse a que el nuevo modelo o sistema propuesto sea el adecuado y afecte de manera benéfica a nuestra sociedad.

He tenido el enorme gusto de ver y acompañar a estudiantes de varias universidades desde sus inicios hasta convertirse en exitosos profesionales tanto en empresas privadas como públicas, aplicando las nuevas tecnologías en nuestra sociedad ecuatoriana, y porque no decirlo impulsando la sociedad del conocimiento y el Buen Vivir (“Sumak Kawsay”). Ejemplos como el Datacenter de Telconet, Gobierno Electrónico con CNT, Comunicación Inteligente de Movistar, Claro y Huawei, Redes Inteligentes en CELEC y CNEL, uso de energía eólica y solar en sitios como la Isla Santay o el Archipiélago Galápagos, enseñanza con Tablets en escuelas, posicionamiento Global y Mapas en Google; todos son productos de proyectos de ingenieros, en los que se incluyen ingenieros IEEE.

Umberto Eco nos hace notar que: “El usuario vive la tecnología del ordenador como magia. …, bajo una falsa apariencia la presunción de que se podía pasar de golpe de una causa a un efecto por cortocircuito, sin completar los pasos intermedios… esto se ha transferido a la tecnología, que parece la hija natural de la ciencia. ¿Cuánto ha habido que padecer para pasar de los primeros ordenadores,… a nuestro ordenador personal, en el que todo sucede en un momento?“, y más aún ahora con todo el poder de comunicación y procesamiento que tenemos en la palma de la mano.

Recordemos que “Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas” (Einstein). No es solo de hablar y poder ver todas las investigaciones mundiales en las tecnologías emergentes, entre las que puedo mencionar: Smart Grids (Redes Inteligentes), Internet de las Cosas, Tecnologías para Dispositivos y Comunicaciones Móviles, incluidos el BYOD, Centros de Datos, Nuevas tecnologías Educativas virtuales, Fuentes de Energía Renovables, Autos y aviones eléctricos, Robótica, Droides, Impresoras en 3D, Criptografía y almacenamiento quántico; sino de cómo todo esto se puede aplicar en nuestra sociedad para beneficio de los que realmente lo necesitan. Es ahí donde entra ese carisma salesiano, que se refleja en todas las excelentes iniciativas que nos presenta el asocianismo académico, y las potencialidades de los estudiantes universitarios, y en los miembros de la IEEE, en sus capítulos, entre los que no debemos olvidar las Implicaciones Sociales de la Tecnología.

El Papa Benedicto XVI expresaba en una homilía: “La sociedad cada vez más globalizada nos hace más cercanos, pero no más hermanos”, y Leonardo Boff nos recordaba “Se hace urgente un poco de humildad y vernos en perspectiva“. El progreso consiste en el perfeccionamiento del mundo humano, de nuestra sociedad, no sólo en el ámbito técnico, sino desde una visión que considera la calidad de vida de las personas, por lo tanto, como “honrados ciudadanos y buenos cristianos” no podemos ser meros espectadores.

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad… Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo” (Einstein).

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